MANIFIESTO A LA NACIÓN CONTRA LA INTRIGA DE LAS CÚPULAS, EL PODER DEBE VOLVER AL PUEBLO.
“Los hombres que han cambiado el Universo, nunca lo han logrado convenciendo a los líderes, sino movilizando a las masas. Abordando a los líderes es el método de la intriga y solo conduce a resultados secundarios. Trabajar sobre las masas, en cambio, es el golpe del genio que cambia la faz de la tierra”.
— Napoleón Bonaparte
A la opinión pública nacional e internacional, a los ciudadanos que padecen las consecuencias de la parálisis institucional y a todos aquellos que anhelan una salida real para nuestra patria:
Asistimos, una vez más, a un espectáculo político repetitivo y estéril. Por un lado, una gestión ejecutiva en Caracas cuyo mandato y decisiones enfrentan un severo cuestionamiento en sus plazos y legitimidad de origen. Por el otro, los restos de una extinta Asamblea General que, habiendo culminado formalmente su período legislativo y operando desde el exterior, pretende autoextender sus funciones y arrogarse la representación auténtica del Estado, careciendo de cualquier piso jurídico o institucional real que valide sus actos.
Hoy, ambas facciones —debilitadas por sus propias inconsistencias jurídicas— pretenden sentarse a negociar el destino de nuestras instituciones más sagradas. Intentan pactar a puerta cerrada la conformación del Consejo Nacional Electoral (CNE) y el nombramiento de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).
Sostenemos una tesis firme ante el país: Dos actores carentes de legitimidad plena no pueden parir una institucionalidad legítima.
Acudir a las élites extranjeras o encerrarse en despachos privados para repartirse los poderes públicos no es alta política; es, como bien señalaba Napoleón, el desgastado método de la intriga. Es el reparto de cuotas, la componenda partidista y el arreglo de oficina que solo conduce a resultados secundarios, paliativos temporales y, en última instancia, al fracaso y al engaño de la población.
Si los actores políticos actuales se encuentran en un laberinto legal y moral que les impide destrabar el juego, la solución no está en mirar hacia arriba o hacia afuera. La solución está en mirar hacia abajo, hacia el soberano. Para cambiar verdaderamente la faz de nuestra tierra, es hora de aplicar el golpe del genio: devolverle el poder absoluto e inmediato a las masas.
Por lo tanto, proponemos y exigimos un viraje histórico en el diseño institucional de la nación bajo los siguientes principios:
1. Elección Abierta, Directa y Universal: El diseño del árbitro electoral (CNE) y de la máxima corte de la república (TSJ) no puede ser el resultado de una mesa de negociaciones entre partidos políticos. Debe ser el pueblo venezolano, en una jornada de votación abierta y transparente, quien elija por nombre y apellido a los hombres y mujeres que dirigirán estos organismos.
2. Postulación Directa y Meritocrática: Rompamos el monopolio de las cúpulas. Las postulaciones a estos cargos deben ser individuales, directas y a título personal por parte de los profesionales interesados (académicos, juristas, expertos electorales). Queda proscrita cualquier lista de partido, veto político o padrinazgo de facciones. El único aval requerido debe ser la solvencia moral, la capacidad técnica y la trayectoria ciudadana.
3. Legitimidad de Origen Indestructible: Solo el voto popular y directo puede otorgarle a un juez o a un rector electoral la autoridad moral necesaria para arbitrar los conflictos de la nación. Un poder ciudadano electo por el pueblo no le debe favores a Miraflores ni a delegaciones en el extranjero; solo le rinde cuentas a la nación.
La crisis de nuestra república no se resolverá sustituyendo a unos negociadores por otros, ni extendiendo plazos ficticios en el exilio, ni estirando interpretaciones constitucionales en Caracas. La paz institucional solo nacerá cuando el ciudadano común deje de ser un espectador de los acuerdos de las élites y se convierta en el protagonista de su propio destino.
Frente a la intriga de los escritorios, levantemos la legitimidad de las urnas. Que hable la mayoría, que decida el pueblo.
En Venezuela, a los veintiocho días del mes de julio de dos mil veintiséis.
Los que apoyen esta propuesta pueden a continuación estampar su nombre y apellidos, numero de cédula y firmar
Felipe Torrealba C.I. 2.976.935

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